Ganar la última milla se ha convertido en un gran problema para la logística en las grandes ciudades como Madrid, Valencia y Barcelona. A la complejidad de la red urbana de las grandes ciudades se han sumado en los últimos años el crecimiento del tráfico rodado y las restricciones que la protección del medio ambiente ha venido estableciendo.
Las posibilidades que ofrece la urbe atraen a empresas y profesionales. A ello se une que Madrid, Barcelona o Valencia, a diferencia de otras ciudades europeas o del mundo, son ciudades vivas, activas, despiertas en la que habitan gran número de ciudadanos muchos de los cuales se concentran en el territorio de la última milla y quieren ser tratados con las ventajas que la digitalización ha supuesto para la vida en sociedad.

Desde hace tiempo la logística tradicional ha buscado alternativas para ganar la última milla.


Todos recordamos las películas de Nueva York en las que rider en bicicletas de montaña atraviesan Manhattan de forma no demasiado respetuosa con las normas de tráfico con mercancías que se bambolean, se deterioran durante el traslado o incluso se pierden en una desesperada lucha por ser los más rápidos pero no los más seguros, respetuosos con quienes han depositado su confianza en ellos y fiables. Estas ideas analógicas no han servido para ganar la última milla. A lo sumo han contribuido al problema. Es claro que sólo puede ganar la última milla transformando el transporte que debe pivotar sobre dos conceptos, la sostenibilidad de la ciudad y la digitalización.


Sostenibilidad porque la ciudad es y debe ser un espacio sostenible y las empresas de transporte y transportistas deben prestar su servicio respetando y contribuyendo a esa sostenibilidad. Lo que constituye un reto pero también una oportunidad de prestar sus servicios contribuyendo a la mejora de la ciudad y participando de ese objetivo de sostenibilidad. Digitalización porque, únicamente utilizando sistemas de IA, potentes softwares y app se puede racionalizar y conseguir ganar la última milla. Para ello, es preciso utilizar la mejor tecnología. No se puede seguir transportando bienes de manera analógica. Es caro, no es fiable y no es rápido.

Portefy aúna y trabaja con esas dos herramientas. Realiza un transporte sostenible y es una empresa innovadora con una potente tecnología que usa sistemas de IA, software de última generación y una app de sencillo manejo al alcance de todos, empresarios, profesionales y ciudadanía que les permite ganar la última milla trasladando bienes, perecederos o no, de
forma segura, eficiente con la garantía de una técnica esmerada que cuida que los bienes lleguen en el estado que salieron y todo ello de forma rápida, en menos de 1 hora. Y con otra ventaja adicional: que el emisor de los bienes puede controlar en todo momento dónde está su mercancía y cuando ha sido entregada. Y todo ello utilizando rutas eficientes de transporte que optimizan los traslados y con el espacio disponible que se necesite en función del volumen o la fragilidad de los bienes transportados.


Portefy ha ganado la última milla porque sólo ser sostenible e innovador tecnológicamente puede conseguir ese objetivo. Si quieres conocer más acerca de la última milla recomendamos ver este post.